sábado, 19 de diciembre de 2020

Coño Libertario

 

Coño azabache

era de hirsuto pelo y osado

inteligente, pícaro y atractivo

peinado con ataduras de la vida.

 

Era concha plena de vivaces

decisiones en el vehemente galopar

-a volar, a volar-

que las horas ni te quitan ni te dan.

 

 

Se veía de coño hermoso

-fémina y hembra-

por condición a parir mil vidas

y ella que solo de ella

pretendía.

Era voluptuosa de carácter

regalando a su tino

el atino y goloso apetito.

 

¡En el vivir no hay quita sin pon!

 

Era coño de verse

amante dura y sin apuros.

Maldiciente de benditos y otros pitos

libertario de fuera y por dentro.

Ni era de soñar, tampoco de loar el folgar

vida de todo o nada, sin tal vez, sin acasos.

 

¡Cuánto lo sabía! La vida ni quita ni da.

 

Era concha de hembra entera

llamada a saberse de sí misma

libertaria de gana y hambre.

Y por su pícara inteligencia

otorgaba el darse la gana

de cabeza, tetas y hasta puede que del amado coño.

 

Luchadora en muchas batallas

de guerras desnudando la verga

el falo amante

sin tregua al ruego o la suplica

que la vida era una batalla y después otra

sin llamarse a perder o ganar

sino goloseando un día que otro, nada más.

 

Era hembra de coño

libre para saber de sus gemidos


Se veía de coño hermoso

-fémina y hembra-


por condición a parir mil vidas

y ella que solo de ella

pretendía.

Era voluptuosa de carácter

regalando a su tino

el atino y goloso apetito.

 

¡En el vivir no hay quita sin pon!

 

Era coño de verse

amante dura y sin apuros.

Maldiciente de benditos y otros pitos

libertario de fuera y por dentro.

Ni era de soñar, tampoco de loar el folgar

vida de todo o nada, sin tal vez, sin acasos.

 

¡Cuánto lo sabía! La vida ni quita ni da.

 

Era concha de hembra entera

llamada a saberse de sí misma

libertaria de gana y hambre.

Y por su pícara inteligencia

otorgaba el darse la gana

de cabeza, tetas y hasta puede que del amado coño.

 


Luchadora en muchas batallas

de guerras desnudando la verga

el falo amante

sin tregua al ruego o la suplica

que la vida era una batalla y después otra

sin llamarse a perder o ganar

sino goloseando un día que otro, nada más.

 

Era hembra de coño

libre para saber de sus gemidos

sin atender a lo que otros pretendían.

¡Negro azabache!

Del otro si solo gozo le pedía

salía inteligente y pícaro

y del falo no atendía otro verso

y otra rima que el prepucio henchido

negándole inteligencia, caricia

u otra picardía.

 

Era coño de amarse a ella…

sin atender a lo que otros pretendían.

¡Negro azabache!


Del otro si solo gozo le pedía

salía inteligente y pícaro

y del falo no atendía otro verso

y otra rima que el prepucio henchido

negándole inteligencia, caricia

u otra picardía.

 

Era coño de amarse a ella…


 

No hay comentarios: