Coño Libertario
Coño azabache
era de hirsuto pelo y osado
inteligente, pícaro y atractivo
peinado con ataduras de la vida.
Era concha plena de vivaces
decisiones en el vehemente galopar
-a volar, a volar-
que las horas ni te quitan ni te dan.
Se veía de coño hermoso
-fémina y hembra-
por condición a parir mil vidas
y ella que solo de ella
pretendía.
Era voluptuosa de carácter
regalando a su tino
el atino y goloso apetito.
¡En el vivir no hay quita sin pon!
Era coño de verse
amante dura y sin apuros.
Maldiciente de benditos y otros pitos
libertario de fuera y por dentro.
Ni era de soñar, tampoco de loar el folgar
vida de todo o nada, sin tal vez, sin acasos.
¡Cuánto lo sabía! La vida ni quita ni da.
Era concha de hembra entera
llamada a saberse de sí misma
libertaria de gana y hambre.
Y por su pícara inteligencia
otorgaba el darse la gana
de cabeza, tetas y hasta puede que del amado coño.
Luchadora en muchas batallas
de guerras desnudando la verga
el falo amante
sin tregua al ruego o la suplica
que la vida era una batalla y después otra
sin llamarse a perder o ganar
sino goloseando un día que otro, nada más.
Era hembra de coño
libre para saber de sus gemidos
Se veía de coño hermoso
-fémina y hembra-
por condición a parir mil vidas
y ella que solo de ella
pretendía.
Era voluptuosa de carácter
regalando a su tino
el atino y goloso apetito.
¡En el vivir no hay quita sin pon!
Era coño de verse
amante dura y sin apuros.
Maldiciente de benditos y otros pitos
libertario de fuera y por dentro.
Ni era de soñar, tampoco de loar el folgar
vida de todo o nada, sin tal vez, sin acasos.
¡Cuánto lo sabía! La vida ni quita ni da.
Era concha de hembra entera
llamada a saberse de sí misma
libertaria de gana y hambre.
Y por su pícara inteligencia
otorgaba el darse la gana
de cabeza, tetas y hasta puede que del amado coño.
Luchadora en muchas batallas
de guerras desnudando la verga
el falo amante
sin tregua al ruego o la suplica
que la vida era una batalla y después otra
sin llamarse a perder o ganar
sino goloseando un día que otro, nada más.
Era hembra de coño
libre para saber de sus gemidos
sin atender a lo que otros pretendían.
¡Negro azabache!
Del otro si solo gozo le pedía
salía inteligente y pícaro
y del falo no atendía otro verso
y otra rima que el prepucio henchido
negándole inteligencia, caricia
u otra picardía.
Era coño de amarse a ella…
sin atender a lo que otros pretendían.
¡Negro azabache!
Del otro si solo gozo le pedía
salía inteligente y pícaro
y del falo no atendía otro verso
y otra rima que el prepucio henchido
negándole inteligencia, caricia
u otra picardía.
Era coño de amarse a ella…



No hay comentarios:
Publicar un comentario