Más es turbación
Cuando usada en exceso nunca pasajero
ya sea de entrada o bien al postre
y diseminada cae tras la roja turbación
dícese de su nombre paja y a resultas pajillero.
Y si en trato con mujer
resulta escondida en su malabar de dedo y mano
¡qué gozosa paja!
Y si acaso manjar de labios
nunca de ella diríase pajera, sino dulce confitera.
Y turbado el hambriento varón
por ese momento llegado del apaño
ese manosear que entre la pija y por el baño
es acontecer de frote de proa a mascarón
dicho, sale un lance y resta un mascarón.
Es uso nunca moderado al esmero
pues desabrochada la voraz medida
el grosor, la turgencia del sobe,
se solivianta a este desmán y vista una raja
a falda del todo escasa desnuda brota crecida.
Y llegando de ella la mano a tal
instrumento
transido el sexual adorno
descocados los dedos triscan con
reiterado denuedo
y este florete, esta espada, este alfanje morado
desflorado por esta ama que resbala
es pecado que asoma cuando ella lo tensa y lo dilata.
Y alcanzado el bochorno, el sofoco,
acaece el engorro
la lúbrica semilla que siembra el desvanecido entorno
blanqueando ese instante preñado de éxtasis
ignorado el Averno recrea el húmedo Apoteosis.
Poemario: Íntimos y tocamientos. Letrame Editorial
Luis Ezquerra


