domingo, 27 de diciembre de 2020

Más es turbación

 

Cuando usada en exceso nunca pasajero

ya sea de entrada o bien al postre

y diseminada cae tras la roja turbación

dícese de su nombre paja y a resultas pajillero.

 

Y si en trato con mujer

resulta escondida en su malabar de dedo y mano

¡qué gozosa paja!

Y si acaso manjar de labios

nunca de ella diríase pajera, sino dulce confitera.

 

Y turbado el hambriento varón

por ese momento llegado del apaño

ese manosear que entre la pija y por el baño

es acontecer de frote de proa a mascarón

dicho, sale un lance y resta un mascarón.

 

Es uso nunca moderado al esmero

pues desabrochada la voraz medida

el grosor, la turgencia del sobe,

se solivianta a este desmán y vista una raja

a falda del todo escasa desnuda brota crecida.

Y llegando de ella la mano a tal instrumento

transido el sexual adorno

descocados los dedos triscan con reiterado denuedo

y este florete, esta espada, este alfanje morado

desflorado por esta ama que resbala

es pecado que asoma cuando ella lo tensa y lo dilata.

 

Y alcanzado el bochorno, el sofoco,

acaece el engorro

la lúbrica semilla que siembra el desvanecido entorno

blanqueando ese instante preñado de éxtasis

ignorado el Averno recrea el húmedo Apoteosis.

 

Poemario: Íntimos y tocamientos. Letrame Editorial

Luis Ezquerra
















 

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