domingo, 3 de septiembre de 2017

El libro





León, septiembre de 1987, tercero de BUP en el Colegio de Huérfanos de Ferroviarios de León, tras sendos Colegios de Ávila y Madrid. Una tarde, en una manifestación, un breve descanso a la sombra de la Catedral. Me presentan una chica delgada, pelo largo, morena, y ensortijado. Su ademán sonriente, y ligera seriedad. Conectamos. Y en la revuelta conversación, en uno de sus giros, me apostilla: ¿por qué crees que Dios nos ha traído a este mundo?

No se me ocurre mencionar el pecado original, ni cito la manzana y la culebra, siquiera el cielo con su infierno. Es simple, me sume en una reflexión que, ¿a qué viene aquello...? Y yo qué sé…

 

 Un recuerdo de antaño que me ha consolidado una gran certeza, los jóvenes, a temprana edad, éramos tan propios, tan capaces de fastidiarnos con existencialismos y trascendencias profundas; eso sí, a la par con unas birras y algún pobre tapeo, fueran manís. Y con los años, no he alterado mi criterio.

No es este el entramado de la historia, pero reúne tal perfil... Los jóvenes, su especial sensibilidad.  Su enorme sensibilidad. Contra la naturaleza, contra el destino...

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