domingo, 23 de noviembre de 2014

Cuarteto al Río Ebro


 

Rayana tierra

de dura piedra

jara y esparto.


Corre el Ebro

floreciendo almendros

humedeciendo olivos

bebiendo vides.


Su agua es sangre

árida y yerma

del Bajo Aragón

mezclada con humores

de hombres que miran de frente

hablan poco,

maldicen la tierra

que metida llevan dentro.


Recuerdan algunos

la sangre mezclada de barro y juncos

que del Ebro hizo cruel batalla

mártir de su sino,

entre Mequinenza y Amposta

cayó la sangre, la sangre rota.


Cada gota bebió

gritó cada roja gota

y maldijo hombre a hombre

cada gemido y lamento

que rompió su vientre,

bayoneta tras bayoneta

dolor y dolor.


Ojos que cedían su vida

lagrimas saladas en  agua dulce,

hubo tantas

que ese día el Ebro se hizo Mar,

Mar de Aragón,

moribundo de salmuera

sangre y tierra.


Tantos lloraron

imploraron, gesto postrero,

un pesar por el hijo de sangre

por la hembra que reza tu vida

y cada mañana suplica un beso de barbecho.


Tantos rezaron de santos

tantos lloraron de espanto

que el Río, el Río Ebro

ese día pidió morir

morir gritando,

pero murió..., llorando.



Aragón todo

de impávidas mujeres,

duras y calladas,

ese día sus entrañas gritaron

¡oh, aguas malditas!

liberar las marchitas  ánimas

muertas, tan muertas,

que dejaron sarro de sangre, lodo  y barro.

¡Dejadnos abrir las aguas!

resucitar abolengos y estirpes

aguas claras sin cicatrices,

parir aguas libres con piedras blancas

sin inquinas, rencores, ni ojerizas.


Nació Aragón, resurgió el Río Ebro.

con aguas que vuelven a regar

las lindes, las entrañas del Pilar.


Autor. Luis Ezquerra Escudero.

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